Acción no permitida
logo

Efectos en la Salud

Qué es el tabaco :

El tabaco es un producto vegetal que se puede consumir de varias formas aunque suele fumarse. Contiene nicotina, una sustancia causa adicción. Esta droga se comercializa legalmente en todo el mundo aunque actualmente su consumo está regulado en muchos países por sus efectos adversos en la salud.

El consumo de tabaco afecta la salud de fumadores y de no fumadores expuestos. Se estima que la mitad de los fumadores muere de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco y que viven en promedio 10-15 años menos que los no fumadores.

Estadísticas sobre los efectos del tabaco en la salud :

El tabaco es el responsable de más de 2,5 millones de muertes cada año en el mundo. En concreto, el tabaco incrementa el riesgo de desarrollar cáncer. De hecho, uno de cada tres casos de cáncer está provocado por el tabaquismo. El humo y los productos cancerígenos provenientes de la combustión se depositan en gran parte en los órganos, por medio de la respiración o de la saliva.

El tabaco afecta particularmente al aparato digestivo, la vejiga, los pulmones, la lengua, la garganta, la nariz, los senos paranasales, el esófago, el estómago, el riñón, el páncreas, el cuello uterino, el colon y el recto.. El 50 % de los tumores de vejiga están relacionados con el tabaco. El 85 % de los casos de cáncer de pulmón están vinculados al tabaquismo activo y el 5 % al tabaquismo pasivo.

El consumo de cigarrillos también está relacionado con el cáncer de boca, páncreas, estómago y cuello del útero, así como con la enfermedad coronaria (angina de pecho o infarto), y las enfermedades cerebro-vasculares (AVC, embolias en las mujeres que toman contraceptivos hormonales), los cuadros de oclusión de arterias periféricas y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el uncus péptico.

En la mujer embarazada, el tabaco causa cierto retraso del crecimiento del feto. Las embarazadas que fuman también tienen más riesgo de sufrir desprendimiento de la placenta y ruptura prematura prolongada de membranas, además de aborto espontáneo y parto prematuro.

Los bebés y los niños que a menudo están expuestos al humo indirecto del cigarrillo están en riesgo de:

  • Ataques de asma (los niños con asma que viven con un fumador son mucho más propensos a visitar el servicio de urgencias)
  • Infecciones de la boca, garganta, senos paranasales, oídos y pulmones
  • Daño pulmonar (funcionamiento pulmonar deficiente)
  • Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

 Tabaco y cáncer:

 El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Se estima que el número mundial de muertes por cáncer va a seguir aumentando en todo el mundo y va a alcanzar los 9 millones en 2015 y los 11,4 millones en 2030. Los tipos de cáncer más frecuentes en todo el mundo son (por orden de mortalidad):

– En los hombres: pulmón, estómago, hígado, colon y recto, esófago y próstata.

– En las mujeres: mama, pulmón, estómago, colon y recto, y cuello uterino.

Tabaco y enfermedad pulmonar:

El humo del tabaco afecta particularmente a los pulmones que es por donde ingresa el humo. Se ven lesiones en diferentes niveles del aparato respiratorio:

* Aumento de las secreciones en la tráquea y los bronquios, lo que lleva a tos crónica y expectoración habitual, sobre todo, por las mañanas. El aumento de las secreciones se asocia con mayor riesgo de sobreinfecciones por virus y bacterias asociado con bronquitis crónica.

* Destrucción de la superficie de los alveolos (enfisema) que produce una disminución del paso del aire.

El consumo de tabaco daña el pulmón desde que se empieza a fumar. Los adolescentes fumadores ya tienen obstrucción leve de las vías aéreas y una disminución del crecimiento de la función pulmonar. Las mujeres parecen ser más susceptibles a esto que los hombres. Fumar se asocia con un menor rendimiento deportivo ya que los pulmones tienen menor capacidad.

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

La EPOC es una afección pulmonar que se caracteriza por una obstrucción de las vías aéreas progresiva y en general no reversible. El 90% de los casos se deben al tabaquismo y uno de cada cuatro fumadores la desarrolla. Dejar de fumar disminuye el riesgo de tener EPOC.

Tabaco y piel:

La piel sufre las consecuencias del tabaquismo, no sólo con enfermedades graves como el cáncer, sino también con aquéllas que afectan a su estética generando arrugas prematuras, cabello reseco y piel seca. El tabaco lesiona la piel de todo el cuerpo siendo esto más manifiesto en la cara, porque al tabaco se suman los efectos de los rayos ultravioletas del sol. El tabaquismo provoca un envejecimiento prematuro en la piel que es más evidente en las mujeres.

Entre las alteraciones en la piel inducidas por consumo de tabaco están:

  • Arrugas prematuras
  • Piel deshidratada y atrófica
  • Cabello reseco y quebradizo
  • Manchas amarillentas en dedos de fumadores
  • Olor corporal a tabaco
  • Dificultad en cicatrización
  • Cáncer

Arrugas

contornos bien marcados. La relación del tabaco con las arrugas se manifiesta claramente en sujetos de ambos sexos de más de 30 años y ya entre 40 y 49 años tienen una probabilidad de arrugas idéntica a la de los no fumadores de 20 o 30 años más.

Piel deshidratada y atrófica

El consumo de tabaco provoca deshidratación de la epidermis que aparece áspera, quebradiza e inflexible. A esto se suma la poca oxigenación de las células, que hace que el cutis parezca grisáceo y apagado. La disminución de vitaminas en la piel, principalmente vitamina A, B, y C, favorece que los radicales ataquen con mayor agresividad a la piel. El cabello también sufre los efectos secantes del monóxido de carbono, pierde luminosidad y se vuelve quebradizo. A su vez se incrementa la porosidad del cabello y éste fija el olor característico a cigarrillo.

Alteración de la cicatrización

El humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos afectando la nutrición de la piel. Esto se debe a que la nicotina provoca una disminución de la circulación periférica y el monóxido de carbono compite con el oxígeno por la hemoglobina, disminuyendo la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos periféricos. Además, aumenta la viscosidad de la sangre a través de un incremento de la agregación de las plaquetas y del número de glóbulos rojos. Estudios muestran que los fumadores de un atado por día tienen tres veces más probabilidad de sufrir necrosis de la herida que los no fumadores. Por esto, se recomienda que una semana antes y después de un acto quirúrgico no se fume.

Cáncer de piel

Se sabe que el tabaco es un importante factor de riesgo para diferentes cánceres. Según algunos estudios, existe una relación entre el consumo de tabaco y el carcinoma de células escamosas y melanomas, aunque el principal factor de riesgo sea la radiación ultravioleta. El peor pronóstico tras el diagnóstico de melanoma en pacientes fumadores podría estar relacionado con los efectos del consumo de tabaco sobre el sistema inmunitario y la consiguiente alteración de la inmunidad.

Tabaco y complicaciones odontológicas:

Los problemas causados en la boca por el tabaquismo incluyen:

Manchas en los dientes: Los dientes tienden a mancharse por la acción de la nicotina y el alquitrán. El tabaco sobre los dientes produce una coloración superficial (pardo amarronado) y favorece la aparición de sarro.

Caries: El tabaquismo aumenta el riesgo de caries en el adulto. Además, el tabaquismo disminuye el flujo salival.

Halitosis: el mal aliento es causado por modificaciones en la cantidad y calidad de la saliva sobre la flora microbiana bucal. Además, se acentúa con la enfermedad periodontal.

Enfermedad Periodontal: Es una enfermedad crónica y progresiva que ocasiona la pérdida de los dientes. La encía recibe menos sangre y oxígeno disminuyendo los mecanismos de defensa frente a las bacterias de la placa bacteriana, que se vuelven más agresivas y destruyen de manera más activa los tejidos que sostienen los dientes. Dependiendo de su grado de afectación se denomina gingivitis, cuando el proceso inflamatorio solamente afecta la encía o periodontitis cuando el proceso inflamatorio afecta a los tejidos periodontales profundos y se produce destrucción del hueso y ligamento que soportan y sujetan los dientes. Cuando la enfermedad periodontal ha evolucionado a periodontitis, suelen aparecer otros síntomas tales como: retracción de las encías, movilidad de los dientes, separación de los dientes, aumento de la sensibilidad dentaria, sobre todo al frío, dolor de encías, mal aliento y abscesos y flemones en la encía.

Palatinitis nicotínica: mancha blanca en el paladar blando y parte posterior de paladar duro, con pequeños puntos rojos. se observa más en fumadores de pipa. Esta lesión es reversible al suprimir el tabaco.

Leucoplasias: mancha blanquecina que no se desprende al raspado. Aparece en cualquier zona de la mucosa bucal. Es una lesión pre maligna.

Cáncer de la cavidad oral: El riesgo de padecer un cáncer de cavidad oral en un fumador es 6 veces superior al de un no fumador. El lugar de mayor incidencia de cáncer oral por consumo de tabaco es el piso de boca, también la lengua el labio y las glándulas salivales. Todos los productos del tabaco (cigarrillos, tabaco de mascar, pipa, puros), contienen productos tóxicos, carcinógenos y nicotina. El tabaco es responsable de: 50 % de cáncer en cavidad oral, 70% de cáncer en laringe y 50% de cáncer en esófago.

Tabaco y enfermedades ocular:

El tabaco puede agudizar varias enfermedades oculares, pero las más evidentes y frecuentes son las cataratas y la degeneración macular (DMAE). Estas patologías son más comunes en personas fumadoras o expuestas al tabaco. El efecto de envejecimiento que ejerce el tabaquismo en el organismo es lo que hace empeorar estas enfermedades que, principalmente, son atribuibles a la edad. “La persona fumadora está acelerando su envejecimiento”. El riesgo de cataratas es un 40-60% mayor en los fumadores de más de un paquete por día que en los no fumadores y sucede por dos mecanismos; por la irritación directa de los ojos y la liberación en los pulmones de sustancias químicas que llegan a los ojos a través de la sangre. El riesgo disminuye al dejar de fumar pero algunos sugieren que nunca vuelve a ser igual al de un no fumador. Se estima que el 20% de todas las cataratas están relacionadas con el consumo de tabaco. La degeneración macular es la segunda causa de ceguera en las personas mayores de 60 años en los países occidentales, por detrás de la diabetes. Esta enfermedad degenerativa afecta la mácula, responsable de la visión fina. Además, el tabaquismo puede ayudar a la aparición de enfermedades vasculares del ojo, enfermedad ocular tiroidea o sequedad ocular, entre otras.

Tabaco y sistema osteoarticular:

Los jóvenes fumadores tienen mayor riesgo de sufrir fracturas y esguinces de tobillo que los no fumadores.

En las mujeres fumadoras es frecuente la osteoporosis que aumenta el riesgo de fractura de cadera en un 17% a los 60 años y en un 41% a los 70 años. Estos efectos se revierten si la mujer deja de fumar antes de la menopausia.

Un estudio publicado recientemente muestra que los hombres fumadores que tienen osteoartritis de rodilla tienden a tener más dolor y mayor pérdida de cartílago en las articulaciones.

Tabaco y sexualidad masculina:

El fumar daña las arterias que irrigan al pene reduciendo el flujo sanguíneo. Esto puede provocar problemas con la erección e impotencia. De acuerdo con la mayor parte de estudios publicados hasta la fecha, fumar duplica el riesgo de padecer impotencia en hombres de entre 30 y 40 años. En los fumadores de más de un paquete por día el riesgo de impotencia puede ser 40% mayor que entre los no fumadores y es dosis dependiente.

El cigarrillo provoca una reducción del volumen de la eyaculación así como una disminución del número relativo de espermatozoides y una merma significativa de su calidad: espermatozoides deficientes, de movilidad reducida y menor capacidad para fecundar al óvulo lo que se asocia con infertilidad. De hecho, los fumadores tienen una disminución de hasta un 75% en la fertilidad cuando se comparan con no fumadores.

Tabaquismo durante el embarazo:

Datos del Informe del Cirujano General de los Estados Unidos del 2001 muestran que las mujeres fumadoras tienen mayor riesgo de infertilidad primaria y secundaria, embarazo ectópico, aborto espontáneo, ruptura prematura de membranas, desprendimiento placentario, placenta previa y parto prematuro. El tabaquismo explicaría el 13% de los casos de infertilidad y cerca del 20% de los casos de desprendimiento placentario. Las madres fumadoras tienen también menor intención de amamantar a sus hijos, menor probabilidad de comenzar a amamantar y mayor probabilidad de amamantar por menor tiempo que las no fumadoras. El informe muestra que, a su vez, las mujeres que dejan de fumar antes o durante el embarazo, reducen su riesgo de ruptura prematura de membranas, embarazo pre término y bajo peso del recién nacido. El riesgo no se reduce solo a la salud materna. Los hijos de madres que fuman durante el embarazo tienen mayor riesgo de nacer con bajo peso y con algunas malformaciones congénitas. El consumo de tabaco durante el embarazo duplica también el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).·Este riesgo es dosis dependiente y se estima que, en una población donde el 30% de las embarazadas fuma, se evitarían el 30-40% de todos los casos de SMSL si todas ellas dejaran de fumar.

Consecuencias del tabaquismo en la salud:

En los fumadores pasivos, el tabaco aumenta el riesgo de irritación ocular, cefaleas, cáncer de pulmón, secreción de moco nasal y tos.

Además, el tabaco causa problemas hormonales, aumento de la presión arterial, disfunción eréctil y claudicación intermitente, entre otros efectos.

Esta droga legal agrava y desencadena manifestaciones alérgicas. En concreto, el tabaco aumenta el riesgo de rinitis y de conjuntivitis alérgica. De hecho, los alérgicos a menudo sienten más molestias ante los fumadores.

Sin embargo, hay pocas personas alérgicas al tabaco. La alergia puede aparecer en personas que trabajan en las manufacturas de tabaco.

DEJAR DE FUMAR TE CONVIENE, LLAMA AL TEL. 01 800 911 2000